Un día nos tomamos unas cervezas y después me acercó a la casa, ahí me cobijó con sus brazos y me demostró su agradecimiento y cariño con unas palabras muy bonitas, sabía que jamás podría ofrecerle un sentimiento diferente algo a lo que le llamamos amor.
En sus ojos siempre ví ternura, afecto e incondicionalidad y aunque ahora no está, le agradezco por todo lo que aprendí a su lado. Me gustaría volver a sentir su afecto y oír sus palabras.... nunca es tarde, ojalá vuelva a este loco corazón.
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